Buenas noches.
Ya había visto este gato por el jardín varias veces pero, no era sociable. Era precioso y ese día, cuando vi que estaba rondando por aquí fuera, fui a buscar mi equipo de fotografía y dejé la puerta abierta para poder asomarme sin hacer ruido. Esta justo delante de la puerta, a unos 10 o 12 metros y cuando me vio, como estaba a una distancia prudencial se limitó a quedarse mirándome (la curiosidad mató al gato) y como llevaba la cámara preparada y casi echada a la cara fui agachándome poco a poco para sacarlo a la altura de los ojos. disparé en ráfaga, por si echaba a correr pero se mantuvo lo suficiente como para sacar una foto digna (no están bien enfocados los ojos).

Olympus OM-D E-M5 MARK II, Zuiko 14-150mm, prioridad al diafragma (f/5.6 1/25s ISO-200).
Este gato se apareó con una hembra exactamente igual que él y con el tiempo una de sus crías se quedó con nosotros. Era una gata preciosa. La preñaron y tenía a sus cachorros en el jardín de una familia que no venía nunca, en la acera de enfrente. Un día cayó un tormentón de mil demonios y nos trajo, uno a uno, a sus seis churumbeles. La acomodamos debidamente y estuvo hasta el día siguiente que se los fue llevando, de nuevo, uno a uno. Volvió a caer la de Dios es Cristo pero, esta vez solo pudo rescatar a uno. Esta vez ya lo dejó aquí en casa. Lo criamos entre todos y cuando lo destetó se lo dimos a una amiga de Sara. Ahí sigue el andoba. La madre (Pícara), poco después, desapareció. Un día ya no volvió a aparecer por la mañana a almorzar y no hemos sabido nada más de ella.
Por cierto, estoy enamorado de esta combinación de colores. Me encanta. Un saludo.